Declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía desde el año 1998, Las Carreritas de Pilas, reconocida en todo el ámbito nacional, cuenta ya con cartel anunciador gracias al trabajo desempeñado desde la Delegación de Cultura y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de esta localidad. Este evento social, convertido ya en toda una efeméride entre los vecinos y vecinas del pueblo de Pilas, se celebra tradicionalmente el Domingo de Resurrección, coincidiendo este año con el 12 de abril. Esta Fiesta aporta, además de valor simbólico, religioso, gran tradición popular, atractivo turístico y originalidad, una importante riqueza antropológica –ornamentación especial en todo el pueblo, puja posterior de claveles donados por diferentes instituciones a la Virgen de Belén, llegada de pileños desde diferentes puntos del país-, musical o gastronómica -reparto de las tradicionales “tortas de hornazo” y garrapiñadas-, que convierten este día en una festividad sin parangón. Descripción de Las Carreritas A primera hora de la mañana, los pileños y pileñas despiertan con el sonido de los pasacalles protagonizados por bandas de música, mientras comienzan a congregarse alrededor de los pasos los habitantes más jóvenes, la mayoría de ellos aún sin dormir, para “pujar” por llevar los mangos de los pasos durante Las Carreritas. Los más jóvenes de esta localidad se aglutinan alrededor de los pasos del Dulce Nombre de Jesús o “Niño-Dios de las Carreritas” y de la Virgen de Belén, imágenes protagonistas de este día, para pujar por los mangos de estos pasos mientras avanzan lenta y multitudinariamente hacia la Plaza Mayor, lugar de la fiesta. En el trayecto se suceden los repartos de garrapiñadas, los vaivenes en el paso del “Niño-Dios” y la continua afluencia de personas que, antes de posicionarse en la Plaza Mayor, acuden a contemplar el estado y posición de los pasos. Hacia las diez de la mañana -el horario varía lógicamente cada año en función de los propios pileños- los dos pasos se acercan a la Plaza y se colocan de frente en sendas bocacalles que configuran las esquinas de dicho lugar. De un lado, más cercano a la Ermita, el palio de la Virgen de Belén, ligero, con más movilidad que el que luce el Jueves Santo y adquirido especialmente para la Fiesta, es llevado a hombros por pileños adultos después de un recorrido de unos 100 metros por calles engalanadas y con unos pileños enfervorizados ante la procesión, los cuales demuestran su veneración con el lanzamiento de pétalos desde los balcones de los edificios colindantes. Por otro lado, el “Niño-Dios de Las Carreritas”, mecido hasta la saciedad por habitantes de edad adolescente que, más que avanzar, retroceden intentando prolongar Las Carreritas en medio de un ambiente de jolgorio colectivo controlado por los responsables del templete procesional. El encuentro entre ambas imágenes llega finalmente ante la Plaza Mayor, conocida popularmente como la Plaza de los Bancos, en la que los pileños y pileñas ya se encuentran posicionados en los lugares idóneos para ver “correr” los pasos. La Plaza presenta un aspecto inmejorable compuesto por la multitudinaria presencia de habitantes de Pilas y de multitud de localidades vecinas, colgaduras que adornan los abarrotados balcones de los alrededores, las bandas de música que se sitúan ante la efigie del Sagrado Corazón de Jesús y la animación generalizada de los asistentes. En el lado de la Plaza en el que confluyen las calles Amelia de Vilallonga y Luís de Medina se sitúan frente a frente los dos pasos a una distancia de unos 25 metros en cuyo centro se colocan los estandartes de las dos Hermandades que intervienen: La Hermandad de la Veracruz y la de la Soledad. Las Carreritas comienzan cuando los estandartes mencionados son inclinados ligeramente, momento en el que los portadores de ambos pasos se esfuerzan por ir al encuentro del contrario en un acto que supone una especie de abrazo simbólico entre la Virgen y su Hijo resucitado. Una vez realizadas un número indeterminado de “carreras”, que no suelen sobrepasar las ocho a pesar del inconformismo que muestran los jóvenes portadores del paso del “Niño-Dios”, ambas imágenes se dirigen hacia la Iglesia Parroquial. Allí se celebra una multitudinaria celebración religiosa presidida por la Virgen de Belén. Por la tarde, la celebración se reanuda con la salida de la Virgen de Belén de la Iglesia Parroquial para volver a su Ermita tras un recorrido glorioso por las calles del pueblo. Una vez instalada en la portada principal de la Ermita, tiene lugar la ancestral costumbre de rifar ramos de claveles donados por particulares y organizaciones pileñas, destacando la expectación que despiertan los que han acompañado a la Virgen bien en sus manos o bien en sus pies. El punto final del Domingo de Resurrección llega con otro acontecimiento tradicional del que se tiene constancia impresa en el seno de la Hermandad de la Veracruz desde los últimos años del siglo pasado: un espectáculo pirotécnico con fuegos artificiales instalados en la misma Plaza de Belén y que anuncia al pueblo el feliz desenlace del Domingo de Carreritas.

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